Chiquetazo Mezcal

Sobre Nosotros

Nacidos a puro chiquetazo

Tres hombres en un campo de agave: uno se apoya en una herramienta de mango largo mientras los otros trabajan entre las plantas; hay pencas cortadas en el suelo y cerros al fondo.

La marca nació en tiempos de pandemia, cuando todo estaba muerto. Nacimos en una época en la que todo era chingarle y aguantar los madrazos de la vida. De ahí tomamos el nombre.

Hoy producimos, envasamos y comercializamos mezcal artesanal para clientes nacionales y extranjeros. El punto de partida no cambia: la calidad se demuestra abriendo la botella.

Un golpe. Un madrazo. Un chingadazo. Eso es un chiquetazo.

Nuestro oficio

El agave se corta a mano

El agave se corta a mano hasta dejar la piña. Un trabajo físico, hecho al aire libre, que empieza mucho antes de que el mezcal llegue a la botella.

Un hombre con sombrero corta a machete las pencas de un agave en el campo; la piña ya recortada queda a sus pies.
Un camión de volteo con la caja levantada, cargado de piñas de agave, con varias ya tiradas en el suelo.
Alguien sirve mezcal de una botella de Chiquetazo Espadín en una jícara pequeña, al aire libre.

Tierras oaxaqueñas

Una conexión con Santiago Matatlán

Más que botellas, ofrecemos una conexión con tierras oaxaqueñas, sobre todo con Santiago Matatlán. El primer contacto con Chiquetazo es una degustación: el cliente abre la botella que quiera y comprueba por sí mismo la calidad y, sobre todo, el precio.

Y el trato se cierra como debe ser: con un ¡salud! y un apretón de manos.

¿Ya conoces nuestro mezcal?

Descubre el catálogo completo: los tres mezcales y su ficha técnica.